Publicado el 20/05/2008
La corrección de tendidos eléctricos peligrosos, impulsada por la Junta de Andalucía por importe de más de 1.400.000 euros, ha disminuido notablemente la mortandad de esta especie Técnicos de la Consejería de Medio Ambiente han confirmado la presencia de una pareja nidificante de águila azor perdicera (Hieraetus fasciatus) que ha criado un pollo en El Andévalo onubense. Esta pareja es la primera que se establece en la provincia desde 1990 y completa su ciclo reproductor desde entonces. La presencia de esta pareja en Huelva supone un doble éxito en la conservación de una especie catalogada como ‘Vulnerable a la extinción’, según las categorías establecidas por la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN). Por un lado, el águila azor perdicera está ya presente en las ocho provincias andaluzas y, por otro, se abren nuevas posibilidades de cría en territorios perdidos desde hace décadas. Se da la circunstancia, además, de que este nido está asentado sobre un territorio donde la Junta de Andalucía ha llevado a cabo actuaciones de corrección de tendidos eléctricos peligrosos, dado que el Andévalo está considerada una de las zonas de dispersión más importantes de la especie y de otras como el águila imperial ibérica (Aquila adalberti). A pesar de la constante presencia de águilas, éstas veían mermada sus poblaciones por culpa del diseño peligroso para grandes aves de líneas de distribución de electricidad que daban suministro a numerosos municipios del entorno. Gracias al intenso trabajo realizado para la corrección de tendidos en el marco del Programa de actuaciones para la conservación de esta especie se ha disminuido de manera notable la mortalidad por electrocución y, como consecuencia directa, el águila azor perdicera vuelve a nidificar en Huelva. Las próximas semanas serán fundamentales para corroborar el éxito reproductor de la pareja. Corrección de 500 apoyos en Huelva La Consejería de Medio Ambiente inició la corrección de todos los tendidos eléctricos peligrosos reales y potenciales de la provincia de Huelva. Con cargo a una partida presupuestaria de 1.469.971,23 euros Medio Ambiente está actuando en veinticinco municipios de la provincia para erradicar una de las mayores amenazas de las aves. Estas actuaciones que lleva a cabo Medio Ambiente comenzaron con la corrección completa de un tendido ubicado en Villanueva de los Castillejos que estaba considerado como uno de los principales puntos negros de electrocución de la provincia. A partir de esta corrección se han llevado a cabo el resto de acciones atendiendo al grado de peligrosidad de las diferentes líneas que han determinado los técnicos. Huelva es, junto con Navarra y Aragón, la única entidad territorial española que tiene identificado, georreferenciado y catalogado cada apoyo peligroso por electrocución y colisión para la avifauna. Una vez determinados los puntos negros y el orden de prioridades se colocarán 33 kilómetros de balizamiento y se corregirán 500 apoyos. El pasado año la Junta de Andalucía aprobó un decreto de medidas para proteger a las aves frente a los riesgos de electrocución y colisión con tendidos eléctricos de alta tensión, una de las principales causas de mortandad de estos animales en Andalucía. Las medidas antielectrocución, hasta ahora limitadas a los espacios naturales y a las nuevas líneas eléctricas, se extenderán a todo el territorio andaluz e incluirán la exigencia de adaptar los tendidos antiguos si van a ser ampliados o bien si discurren por zonas declaradas de Especial Protección para las Aves (Zepas). La norma establece que las empresas propietarias de las líneas eléctricas deberán instalar elementos de aislamiento en aquellos puntos de los postes en los que con más frecuencia se posan las aves. Además, prohíbe realizar tareas de mantenimiento en aquellos enclaves que alberguen nidos de especies amenazadas durante las épocas de reproducción y crianza. Otras condiciones técnico-ambientales que deberán cumplir las instalaciones de distribución eléctrica hacen referencia al tipo de cable, las distancias entre apoyos y postes y la instalación de transformadores y crucetas. Todas estas medidas antielectrocución serán de obligado cumplimiento para las nuevas líneas, mientras que las ya existentes tendrán un plazo máximo de adaptación de cinco años. En cuanto a las disposiciones orientadas a evitar las colisiones, la norma introduce la obligatoriedad de instalar, a modo de señalizadores visuales, espirales o salvapájaros cada cinco o diez metros en aquellos tendidos que atraviesen y zonas declaradas Zepas por su importancia para la avutarda y el sisón, así como en los que se ubiquen en un radio de dos kilómetros alrededor de las líneas de máxima crecida de los humedales. Para impulsar la adopción de estas medidas la Junta de Andalucía prevé una inversión millonaria a lo largo de los próximos años sumando recursos propios, del Estado español y de la Unión Europea que superarán los diez millones de euros. Con ello se pretende eliminar todos los tendidos eléctricos peligrosos para las aves en Andalucía en un ejercicio de sostenibilidad que mantenga las obligaciones de transporte de energía a los municipios, sin que ello incida negativamente sobre la conservación de los recursos ornitológicos. Con el fin de valorar los resultados, está previsto un periodo de seguimiento, control y vigilancia sobre las zonas objeto de las mejoras realizadas en la red de tendidos eléctricos para comprobar que el índice de mortalidad por electrocución ha descendido. Por otro lado, la mejora de estas infraestructuras aéreas repercutirá positivamente en la prevención de incendios forestales. La especie En Andalucía, existen en la actualidad cerca de 650 ejemplares de la especie, entre 325 y 343 parejas, lo que supone que Andalucía alberga más del 45 por ciento de la especie en España y el 35 por ciento a nivel europeo. El águila azor perdicera es una especie que se encuentra estable en Andalucía gracias a los últimos programas de conservación puestos en marcha por la Junta desde 1986 programa de acciones desde 2003, aunque vulnerable a la extinción. Entre sus principales amenazas hay que destacar: la disminución de su pieza básica (el conejo), la electrocución, el veneno y persecución directa por disparos. También es sensible al trasiego de personas por las cercanías de los nidos en época reproductora, y a la persecución directa –sobre todo de los habitantes de las localidades más cercanas a las zonas de producción y el conocimiento de la ubicación de los nidos por personas no conservacionistas–. Es un ave rapaz propia de zonas montañosas de mediana y baja altitud, en las que suele predominar el matorral mediterráneo con algunas zonas arboladas. Esta especie suele nidificar en riscos y salientes rocosos, aunque también puede hacerlo sobre árboles. Los nidos suelen estar poco elaborados, aunque son grandes respecto al tamaño del ave que, además, cuenta con un plumaje muy característico: oscuro por encima y bastante claro por debajo, donde presenta una amplia franja negra en las alas y en el extremo de la cola. La conservación de esta especie en Andalucía está sometida a un exhaustivo control de las parejas, ya que dicha población es una de las principales de toda Europa, continente en el que esta especie se distribuye de forma discontinua por el sur, así como por el norte de África, Arabia, India, China meridional y el archipiélago de la Sonda.
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