Publicado el 07/02/2010 por Dani
Hace tiempo J. F. Kennedy dijo aquello de que no te preguntes qué puede hacer tu paÃs por ti, sino pregúntate, qué puedes hacer tú por tu paÃs . En la pasada Asamblea del Colegio de Educadores y Educadoras de PaÃs Vasco, del dÃa 12 de diciembre de 2009, convocada a raÃz de la falta de candidaturas para la renovación de la Junta de Gobierno del propio Colegio , Iñaki RodrÃguez nos hizo un comentario, que ya habÃa hecho anteriormente en otros ámbitos, cuando le preguntan de qué me sirve a mà el Colegio y el responde en que puedes tú servirle al colegio. Decir hoy dÃa que eres educador o educadora social apenas supone coste de tiempo en situar a cualquier interlocutor en cuales son tus cometidos y aportaciones, por otro lado, a nosotr@s también nos cuesta menos explicarnos… Hubo un tiempo en que esta terminologÃa no existÃa. Hace apenas treinta años ya trabajábamos en ello, tenÃamos dificultades para explicar nuestros cometidos y para que nos entendieran, con suerte dejábamos traslucir nuestra función de ayuda y lo majos y majas que éramos. Años antes cada uno y cada una de nosotr@s partÃa de puertos diferentes para este viaje. Algunas personas desde el voluntariado en grupos de barrio, de ocio, scout, parroquiales o similares; tiempo atrás, otras personas llegaban desde lo vocacional o doctrinal, la casualidad o el gusto por trabajar con otras personas… La acción de todas ellas, en los diferentes campos, no se limitó a un simple acompañamiento, se vio que, aparte de compañÃa y apoyo, se proporcionaban cambios, herramientas para madurar, reflexionar y progresar. Vieron la necesidad de formarse para cooperar en la evolución de lo social. Hicieron falta años para encontrarnos en el término de Educador o Educadora, eso sÃ, después venÃan los apellidos: de calle, especializado, de centros, … y algún año más, para centrarnos en que nuestro cometido era Educativo y Social, y que los apellidos definÃan el territorio, pero no la personalidad profesional que nos identificaba. A partir de aquÃ, surgen asociaciones, escuelas de educador@s, necesidades formativas y de reconocimiento social. Fruto del empuje toda esta energÃa, recientemente se nos reconoce con una formación especÃfica y universitaria, se crean colegios profesionales, la posibilidad de organizarnos y formalmente existir, participar en foros y ámbitos que facilitan el tránsito por lo social y lo educativo, nos da acceso a colaborar con instituciones, a reconocernos en los equipos multidisciplinares, a reconocer que ciertos campos de lo social son nuestro terreno de trabajo, a que leyes sociales cuenten con nuestras aportaciones, etc. En todo este recorrido, que aún siendo bruto trata de ser orientativo, me pregunto: ¿dónde estaba yo?, ¿dónde estabas tú?. Para terminar, vuelvo a las frases de Kennedy e Iñaki. No te preguntes que puede hacer el Colegio Profesional por ti, sino pregúntate: ¿qué has hecho tú por la profesión?, ¿qué vas a hacer tú por la profesión?. Somos muchos los que estamos en esta lucha, pero el campo de batalla presenta un aspecto desolador, mucho trabajo a desarrollar y poco combatiente. A veces, lo más frustrante es mirar hacia atrás y verte solo. Es evidente que aunque se ha hecho mucho, algo ha fallado. Por eso te esperamos, para aportar luz, compromiso o cualquier tipo de apoyo que entiendas o te veas capaz. Ante todo, un abrazo.
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